¿El fin del internet?

En medio de los escándalos de cada día –incluidos su romance político con el camarada Vladimir Putin y su propia historia como acosador y depredador sexual–, Donald Trump acaba de lanzar una nueva bomba mediática: anunció la desaparición de la llamada “Net Neutrality”, esto es, las regulaciones que aseguran la libertad de internet.

El anuncio de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos de que desmantelará las reglas que evitan la discriminación de la información transmitida por la inmensa red de fibra óptica que conforma la alguna vez llamada world wide web podría representar la muerte de empresas como Google, Amazon, Netflix y Facebook. En todo caso sería el final del internet que conocemos hasta ahora.

En otras palabras, al dejar de considerarse la transmisión de data como un servicio que debe ser regulado –como la electricidad o el agua–, se abre el paso para que se conviertan en una mercancía que puede ser controlada por las grandes empresas de telecomunicación que hoy son dueñas de la mayor parte del sistema de cableado de fibra óptica por el que circula desde un simple mensaje de texto, hasta el contenido digital más sofisticado en el planeta.

 

De prosperar la “propuesta” de Ajit Pai, el nuevo director general de la FCC (republicano, designado por Trump), las principales ganadoras serían las grandes empresas como AT&T, Bell o Comcast, pues podrían decidir cobrar de manera discrecional a sus competidores por el uso de sus redes y así favorecer a las que difunden contenido de su propiedad.

El hecho ocurre en medio de la guerra mediática y burocrática que el presidente Trump ha declarado para impedir que AT&T termine de comprar a Time Warner (dueña de CNN), una más de las recientes mega concentraciones de poder de la nueva industria de las telecomunicaciones y la información.