Estados Unidos: siguen las masacres

La noticia realmente no dice nada nuevo. Estados Unidos, un país gobernado por el odio, con una profunda adicción a las armas de alto poder. Extremistas por todos lados y la clásica anécdota del White Angry Man, todo contribuye a la nueva matanza, esta vez en Las Vegas. 

Durante un concierto musical en el estacionamiento de esta ciudad de casinos, luces y catarsis social –“what happens in Vegas stays in Vegas”–, un obscuro personaje logró usar armas de asalto contra una multitud de 22 mil personas desarmadas.

Al menos 58 muertos y más de 500 de heridos es el saldo del tiroteo más mortal en la historia de Estados Unidos, el cual fue cometido por un atacante solitario desde el hotel Mandalay Bay contra los asistentes a un festival de música country.

El presunto tirador, que fue abatido por la policía, fue identificado como Stephen Paddock, estadunidense pensionado de 64 años de edad y residente de una comunidad de jubilados en Mesquite, Nevada. Hasta el momento se desconocen sus motivos.

El sujeto disparó contra la multitud desde una habitación del piso 32 del hotel Mandalay Bay y percutió cientos de cartuchos antes de que fuera abatido por un equipo táctico, dijo esta mañana en rueda de prensa del jefe de la policía del condado Clark, Joseph Lombardo.

En su habitación se encontraron múltiples armas de fuego y fue detenida su acompañante, una mujer asiática de nombre Marilou Danley.

El tiroteo ocurrió este domingo alrededor de la 22:08 tiempo del Pacífico (5:00 GMT del lunes) cuando el Route 91 Harvest Festival cerraba su tercera noche en su cuarta edición anual, cuando se encontraba en el escenario el cantante de música country Jason Aldean.

Las primeras imágenes, colocadas por asistentes al concierto en las redes sociales, muestran que la multitud se arrojó al piso tratando de esquivar las balas. “Agáchense, quédense quietos”, se escucha en uno de los videos.

La música se detuvo y cientos se abalanzaron hacia varias de las salidas conforme continuaban escuchándose las detonaciones.

Varios equipos tácticos fueron enviados a la escena, identificaron al atacante y lo sometieron dentro de su habitación.

Más de un centenar de heridos fue llevado a hospitales locales, algunos de gravedad. Entre las víctimas un oficial de la policía que asistía al concierto, confirmó Lomabardo.

Hasta el momento no habido una reacción de la administración del presidente Donald Trump.

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