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Ante el odio y el miedo, unidad y solidaridad

 

Seattle, Washington.- Predicador evangélico, votante republicano y admirador de Ronald Reagan, el rector de la Northwest University, Joseph Castleberry cree que los inmigrantes son la fuerza que renueva la fe y los valores en Estados Unidos. Son, “los nuevos peregrinos”, les llama, justo como el título del libro que acaba de publicar sobre el tema.

Con un manejo del español perfecto –lo aprendió en sus años como evangelista en México y Centroamérica–, Castleberry es rubio, muy esbelto y con una sonrisa siempre lista.  Un” gringo muy inusual” dice un funcionario de la Universidad Nacional Autónoma de México durante una reciente encuentro entre funcionarios de ambas instituciones.

Pero no lo es. En un momento en que el nuevo presidente de Estados Unidos desafía al mundo entero con sus desplantes que, para México equivalen, casi, al terror nuclear que el señor Trump podría desatar con la misma mano que twittea, la polarización es la tentación más fácil.

El doctor Castleberry no es un personaje tan excepcional, sino más bien podría considerarse como la real voz de la verdadera mayoría de la sociedad estadounidense, quienes se reconocen como una nación de inmigrantes y, en palabras del ex vicepresidente Joe Biden, acepta a los inmigrantes latinos como “los nuevos Americanos”.

Organizado por la UNAM y Northwest University bajo el título de “Immigration in uncertain Times” fue una buena oportunidad para el dialogo directo a nivel sociedad y la construcción de alianzas internacionales que bien podría ser verdadero antídoto contra la pesadilla de cabellera anaranjada.

Ante una audiencia de cerca de 200 personas, el Presidente de la Northwest University analizó “el teatro mediático y político” que busca ocultar la negociación económica que Trump encabeza.  Llamó a reconocer como un hecho el endurecimiento de la frontera. “Va haber un muro, más parecido a una valla que un verdadero muro y Trump buscará convencer a los estadounidenses de que México lo paga y el gobierno mexicano a su gente de que no lo pagó”.

La opinión del también pastor evangélico va a contracorriente con el ánimo de miedo generalizado que se vive entre los cerca de 40 millones de personas para las que Estados Unidos es país, pero no nacieron aquí, pues el rector Castleberry considera que es muy probable que el programa DACA sobreviva la ofensiva antinmigrante del presidente Trump. “Su prioridad parece ser la expulsión de gente con record criminal y quiero pensar que no irá contra los Dreamers”.

Pero como entre la comunidad de origen mexicana el rechazo al muro y el temor a las deportaciones masivas es cosa de todos los días, desde las cinco oficinas de la UNAM en Estados Unidos se construye un gran acuerdo entre más de 200 universidades públicas de ambos países con el propósito de defender a los migrantes y educar al segmento de la sociedad que se ha dejado arrastrar por la ira fácil de Mr. Trump.

A nombre del rector Enrique Graue, el coordinador de Relaciones Internacionales de la UNAM, Francisco Trigo, presentó el reciente posicionamiento de la Universidad Nacional Autónoma de México, junto con más de un centenar de universidades públicas de nuestro país para ayudar a los estudiantes que pudieran ser víctimas de la ofensiva xenofóbica y discriminatoria de la Administración Trump. Así como las acciones anunciadas por la Asociación de Universidades Públicas de Estados Unidos para proteger a todos sus estudiantes extranjeros.

En su turno ante los micrófonos, Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, señaló que la campaña contra los inmigrantes afecta a todo el mundo, “es como una ola discriminatoria y violenta que representa una violación a sus derechos humanos”.

En un contexto en que un número importante de actores sociales, iglesias y empresas globales se han manifestado contra las políticas migratorias del nuevo gobierno de Estados Unidos, el titular de la CND pidió a todos los presentes, alzar la voz n la defensa de la dignidad de las personas.

“El recurso de culpar a los migrantes de todos los males no es nuevo y es una estrategia equivocada, para llegar al poder”, puntualizó. Alertó contra los discursos de odio, cada adía más presentes, contra los migrantes, mujeres y minorías étnicas”.

Al encuentro, primero en su tipo, acudieron los directores de las cinco oficinas que tiene la UNAM en Estados Unidos (San Antonio, Chicago, Los Angeles, Tucson y Seattle) y fue coordinador por Jorge Madrazo, ex procurador General de la República y responsable principal del el Programa de Apoyo a los Mexicanos en el Extranjero de la UNAM.

“De lo que se trata es que hagamos nuestro trabajo, para lo que nos paga la Universidad”, dice Jorge Madrazo Cuellar, representante de la UNAM en el noroeste de Estados Unidos.  “Nuestros paisanos confían en nosotros más que en los propios consulados. Tenemos la obligación de apoyarlos”, señala José Antonio Vela, jefe de la UNAM en San Antonio, Texas.

Reconociéndose como la primera trinchera del compromiso “La UNAM, por México” presentado hace unos días por el Rector Enrique Graue y en sintonía con la alianza y apoyo de más de 200 universidades públicas de ambos países, los cinco titulares de sus sedes en Los Ángeles, Tucson, Chicago, San Antonio y Seattle, trabajan ya en un plan de acción para la defensa de los mexicanos que viven en Estados Unidos.

Entre los puntos sobresalientes del mismo se encuentra un convenio de colaboración con la Fundación Slim para impulsar la ciudadanización de migrantes mexicanos en este país. “A ver si así se logra que en las elecciones próximas haya otro escenario. Nuestra gente debe entender que, si no vota, con v chica, los botan, con b grande”, señaló Jorge Madrazo, anfitrión del evento.

El plan de trabajo de la UNAM en Estados Unidos comprende, además:

  • Ofrecer consejería jurídica, en conjunto con otras organizaciones, a los llamados Dreamers, en particular a quienes se inscribieron al programa DACA durante la Administración Obama.
  • Organización de eventos académicos y de construcción de alianzas, como el que se lleva a cabo aquí en Northwest University, en otras ciudades del país.

“Es una realidad que entre nuestra comunidad en Estados Unidos predomina la desconfianza hacia otras instituciones mexicanas. Debemos reconocer que muchos llegaron aquí porque se sintieron rechazados allá”, considera José Antonio Vela. “Confían en la UNAM y debemos mantener esa situación”, añade.

El plan de acción, además, establece:

  • Busca activa de un mayor acercamiento con organizaciones de la sociedad civil estadounidenses que reconocen a su país como una nación formada por inmigrantes y que su riqueza material y cultural se ve fortalecida por valores como el respeto, la tolerancia y la inclusión.

“En lo que hace directamente a nuestro tema, debemos reconocer que en materia educativa nuestra comunidad se ha ido rezagando”, señala Paula de Gortari, representante de la UNAM en Los Ángeles. “Podemos acercar a nuestros paisanos a los programas de educación a distancia de la Universidad. E incluso ayudarlos a que concluyan su bachillerato; ello además de fortalecer nuestros programas de enseñanza del español, una necesidad real entre las nuevas generaciones de mexicanos de acá. La UNAM tiene todo para ser número uno en enseñanza de español en los Estados Unidos”.

El proyecto de trabajo de la UNAM en la era Trump, incluye objetivos a largo, mediano y corto plazo. Entre ellos:

  • El impulso a la educación cívica dentro y fuera del nuevo programa de ayuda para la obtención de ciudadanía de los varios millones de personas que pueden obtener ese documento. Ello supone ofrecer educación sobre los recursos legales contra la discriminación racial, mejores prácticas en materia de organización comunitaria, y construcción de ciudadanía, en el sentido participativo.

“Otra acción concreta que consideramos es relativa a las razones profundas para las cuales fueron creadas las sedes de la UNAM fuera de México:  establecer vínculos educativos, intercambio y proyectos conjuntos con otras universidades”, asegura Claudio Estrada de la UNAM Tucson. “Si Trump va a levantar su muro, nosotros trabajaremos para construir puentes sociales, empresariales y educativos que hagan que ese muro termine por caerse por inoperante”, añadió.

El plan de acción en que trabajan las cinco sedes de la UNAM en Estados Unidos también considera que:

  • De manera autónoma y bajo el liderazgo del Rector Graue y Francisco Trigo, su jefe inmediato, se busca fortalecer la coordinación de tareas pro inmigrantes con la Subsecretaria para América del Norte en la cancillería mexicana.

“Debemos entender que toda esta situación que se está viviendo en este país es resultado de una gran ignorancia. E incluso muchos no saben siquiera que no saben”, asegura Javier Laguna de la UNAM Chicago. “Como universidad podemos amarrar más fuerzas con las universidades locales. Es nuestra responsabilidad mostrarles la otra cara de la moneda. A veces a través de eventos culturales, o empoderar a nuestra gente a través de la educación, trabajando con las escuelas púbicas educando a los padres de los estudiantes para que sus hijos avancen académicamente”, indica.

 

 

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