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Niños, los líderes de hoy

A su corta edad estos niños han tenido que adoptar un rol que protectores de sus progenitores, y han decidido marchar hasta Washington, D.C., para decirle al presidente que no le tienen miedo y que debe cambiar sus políticas en material de migración porque afectan sobretodo a los latinos.

Por Angeles Vázquez

Es tradición que quienes desean manifestar su desacuerdo o inconformidad con alguna medida que tome el gobierno de turno lleguen a la Casa Blanca,  así hemos presenciado marchas y mujeres que se iniciaron con una sencilla convocatoria en las redes sociales y terminó por convertirse en un evento con la participación de miles de mujeres de todas las edades acompañadas en muchas ocasiones por sus esposos compañeros hijos y amigos.

Sin embargo recientemente hemos presenciado una manifestación sui genesis, la Caravana de We Belong Together, una protesta de niños venidos de distintos estados de la Unión Americana para darle el mensaje a Donald Trump de que debe modificar sus políticas en materia de migración y parar las deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados porque esta separando a las familias, se trata de los líderes del futuro que están ya en acción forzados por las circunstancias.            

Se supone que la infancia es la época en que los niños se preparan para enfrentar los retos del futuro. Idealmente se dedicarían estudiar, a jugar y a disfrutar la vida, protegidos por los adultos de su familia, -generalmente sus padres-, sin embargo, los niños hijos de inmigrantes indocumentados, quienes han nacido en Estados Unidos y que son ciudadanos de este país no pueden ver realizado ese sueño, dado que viven una realidad poco afortunada, bajo una tensión permanente por la posible deportación de sus padres,  a quienes en caso de que sean obligados a abandonar el país no saben cuándo podrán volver a ver.

A su corta edad estos niños han tenido que adoptar un rol que protectores de sus progenitores, y han decidido marchar hasta Washington, D.C.,  para decirle al presidente que no le tienen miedo y que debe cambiar sus políticas en material de migración porque afectan sobretodo a los latinos.

Desde Florida, Nueva York y Nueva Jersey, Colorado, Maryland y Denver, decenas de niños miembros de la Organización We Belong Together llegaron en camiones, bajo el sol intenso y se congregaron desde temprano en el Parque Lafayette, frente a la Casa Blanca el 13 de abril. Junto con sus padres, abuelos o tíos que los acompañaban, esperaron a sus “hermanos de causa” para conocerlos en persona y hablar con ellos para compartir experiencias personales, que tienen como eje principal el miedo a las consecuecias de separación de las familias, por la deportación de uno de sus progenitores. 

Desde el 20 de enero en que Donald Trump tomó posesión hasta el 23 de abril, 47 mil 169 personas habían sido deportadas.

Con sólo 10 años de edad, Jasmine tiene una decisión digna de cualquier líder adulto,  dice estar en una misión muy importante, la de defender a su padre para que su familia no sea separada y no crecer lejos de él.

Afirma que los  los niños de la caravana que confluyó en Washington D.C., en el Parque Lafayette, justo frente a la Casa Blanca “en donde vive y trabaja el presidente con su familia”, no tienen miedo de hacer oir sus voces,”.

 “Traemos un mensaje a Donald Trump, venimos a decirle que “nuestros padres no han hecho nada malo,  no tienen porqué ser deportados, los niños tenemos la misión de defender a nuestras familias, no es justo que tengamos que sufrir por las separaciones involuntarias, somos la nueva generación, nosotros somos el futuro, somos los ciudadanos más jóvenes de este país y vamos a seguir defendiendo nuestros seres queridos”, compartió Jasmín sonriente y acalorada, con mucho brio y animada por la causa que la llevó a viajar cientos de kilómetros.

Conforme pasaba la mañana iban llegando las distintas comitivas los diferentes estados con los niños vistiendo sus playeras distintivas de We Belong Together, la organización que apoya a los activistas más jóvenes del país, quienes pugnan por el respeto a los derechos humanos y abogan por el alto a las deportaciones.

Sentados en el pasto, esperando al resto de los participantes de la caravana,  los pequeños tomaban un refrigerio y bebían agua preparándose para el gran evento, que comenzó con una rueda de prensa, acompañados por sus hermanos sentados en sus carriolas y los adultos que los acompañaron en su viaje de muchas horas en camión.

Después de la una de la tarde, rodeados de decenas de cámaras de televisión y periodistas de distintos medios  de comunicación, los niños  llevaron a cabo su manifestación, varios de ellos tomaron  el micrófono y hablaron su experiencias personales, todas difíciles por angustia que la incertidumbre imprime en sus vidas a tan temprana edad, pero no se trató de una reunión te quejas, fue un evento de mucha fuerza y sobretodo propositivo,  un encuentro de intercambio para fortalecerse y constatar que no están solos, que aunque sean pequeños, se tienen unos a otros, independientemente el estado de la Unión Americana en que vivan.

En entrevista con También Somos Americanos, la pequeña Leah de once años nos habló de su viaje de casi 1600 kilómetros desde Florida hasta Washington D.C., y de las razones que la  trajeron.

“Estoy aquí –nos compartió- para pelear por mi madre, para defenderla y cuidarla, quiero protegerla tan bien como ella lo hace conmigo, ella me cuida muy bien y yo no quiero que la depórten y regresen a Nicaragua”.

La voz firme de la niña desmiente su apariencia frágil y con sólo una década de vida, su discurso es sumamente articulado y claro. Sabe lo que quiere y va por ello sin miedo.

“Yo amo mucho mi mamá y no quiero que me separen de ella, creo que todos los inmigrantes deben tener la libertad de quedarse con sus hijos en sus comunidades, y no ser obligados a irse porqué lo único que quieren es trabajar y vivir en paz”

Leah explica que no tiene un minuto de tranquilidad porque su madre tiene ya una orden de deportación, “pueden llegar por ella en cualquier momento, no puedo dormir porque creo que pueden  venir por ella aunque sea en la noche, me asusta no encontrarla a la mañana siguiente en su cama, eso  no es justo y me rompe el corazón, es un sentimiento horrible que no debería sufrir ningún niño bajo ninguna circunstancia”, continúa explicando que su mayor temor  es no saber cuándo volvería a ver a su mamá si la deportan.

“Por estoy participando en la Caravana de We Belong Together, vengo a traer el mensaje presidente de que frene a las deportaciones, que no sea un bully y quiero que escuche también que los niños que venimos a manifestarnos hoy aquí afuera de su casa –la Casa Blanca-, estamos  luchando por una causa justa y no importa que tan fuerte intente, no va a romper nuestro espíritu”.

Roberto y su hermana son otros niños participantes en la manifestación que se llevó a cabo en el Parque Lafayette, ellos viajaron  desde Denver y hablaron de las difíciles condiciones de las familias que se ven forzadas a revivir el Movimiento Santuario y pedir asilo en una iglesia, ellos, como sus pares participantes en la caravana, llevan sobre sus hombros una responsabilidad que no es deseable para ningún menor, pero abrazan su misión de defender a sus progenitores con la fuerza y el candor de su juventud y ejercen un auténtico liderazgo al servir como ejemplo para los jóvenes miembros de otras familias, que enfrentan el riesgo de deportación de sus padres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           

 

 

 

 

 

 

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