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Antibióticos, la pandemia que viene

Fernando Guzmán

El aumento de la automedicación durante la pandemia de covid-19 ha favorecido la resistencia de los microbios a los antibióticos y, en consecuencia, puede propiciar un gran riesgo a nivel global, “como si viviéramos en la Edad Media”.

La doctora María del Carmen Jiménez Martínez, coordinadora del posgrado en Farmacología Clínica de la UNAM, afirma, además, que la saturación de las instituciones de salud y la falta de atención con médicos de primer contacto, tanto en el sector público como en el privado, llevaron a muchos a automedicarse antibióticos “cuando no tenían necesidad de tomarlos”.

También contribuyeron al uso indiscriminado de antibióticos las farmacias que “fueron un poco más laxas” en su venta y algunos médicos que, al no estar actualizados y tratar de solucionar un problema del paciente, los prescriben sin una clara indicación para covid-19.

Por eso —dice Jiménez Martínez, del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana—, para no contribuir a la resistencia a los antimicrobianos, es importante concientizar a todos los integrantes del personal de salud para que no den indiscriminadamente antibióticos.

Los riesgos de la automedicación

La automedicación, explica la profesora de la Facultad de Medicina, no sólo oculta síntomas que pueden generar mayores complicaciones, sino que la combinación y la dosis inadecuadas de medicamentos pueden causar intoxicaciones y daño orgánico, agudo o permanente.

Peor aun fue utilizar antibióticos para combatir la covid-19, enfermedad viral para la cual no es efectivo el tratamiento con tales fármacos. Eso tuvo repercusión global porque, al no estar indicados contra el SARS-CoV-2, han contribuido a una mayor resistencia a los antimicrobianos.

Su uso indiscriminado favorece la selección de bacterias; es decir, aquellas que tienen la capacidad de no inactivarse con el antibiótico ahora sobreviven, y sus hijas (la proliferación bacteriana) transmiten esa resistencia a otras bacterias. Por eso ahora hay más riesgo de que las bacterias sean resistentes a múltiples antibióticos.

Y el riesgo es global. Jiménez Martínez apunta que en 2021 se comprobó que la resistencia a los antibióticos causó 1.3 millones de muertes, mientras que 4.9 millones de muertes pudieron estar asociadas.

Si no hacemos un uso racional de los medicamentos, en particular de los antibióticos, en los próximos años tendremos una enorme nueva pandemia de resistencia a los antibióticos. Para el año 2050, se prevé que habrá unos 10 millones de muertes al año por esta causa.

Los riesgos de la automedicación no es algo que se verá a largo plazo. “Ya los tenemos aquí. Y, si seguimos automedicándonos, en unos años más no vamos a poder controlar las múltiples infecciones que hay”.

Son infecciones de todo tipo (respiratorias, choque séptico, etc.) que no se podrán controlar. Aunque al paciente se le den uno, dos o tres antibióticos, no habrá manera de matar al “bicho” o agente causal.

Hoy la gente se puede morir por el proceso infeccioso. “Es como si viviéramos en la Edad Media, cuando morían por infecciones. Es lo que ahora ya está ocurriendo y es justo lo que tenemos que evitar en un futuro no lejano”.

Plan contra la resistencia a los antimicrobianos 

Ante este problema, la Organización Mundial de la Salud ha emitido un plan de acción global en el cual participan alrededor de 115 países. Éstos son los cinco objetivos principales:

<li>Mejorar la concientización y comprensión con respecto a la resistencia a los antimicrobianos.</li>

<li>Reforzar los conocimientos y la base científica a través de la investigación y la vigilancia en salud humana y animal.</li>

<li>Reducir la incidencia de infecciones con medidas eficaces de saneamiento, higiene y prevención.</li>

<li>Utilizar de forma óptima los medicamentos antimicrobianos tanto en humanos como en animales.</li>

<li>Preparar argumentos económicos a favor de una inversión sostenible que tenga en cuenta las necesidades de todos los países, y aumentar la inversión en nuevos medicamentos, medios de diagnóstico, vacunas y otras intervenciones.</li>

 

Para cumplir con este plan global de la OMS, México emitió en junio de 2018, a través del Consejo General de Salubridad, un acuerdo en el que se declara la obligatoriedad de la estrategia nacional de acción contra la resistencia a los antimicrobianos.

A las instituciones de salud, entre ellas la Facultad de Medicina de la UNAM, les corresponde implementar estos objetivos en acciones institucionales para que “todos los involucrados en el sector salud tengamos conciencia plena de la necesidad del uso racional de antibióticos y de alertar a nuestros pacientes y personal no médico sobre el peligro de la automedicación”.

Revisar si el uso de antibióticos es o no adecuado le corresponde a la Cofepris, autoridad sanitaria que también contribuye al conocimiento y a la educación para la salud. En su cuenta de Twitter y en otras redes sociales continuamente está exponiendo los riesgos de la automedicación y de la resistencia a los antimicrobianos.

En esa labor de difusión y concientización también participan escuelas y la facultad de Medicina de la UNAM y de otras universidades, puntualiza la doctora Jiménez Martínez.

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