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¿Cómo distinguir a un mentiroso de un mitómano?

Michel Olguín Lacunza / Diana Rojas

Durante seis años Rosa le dijo a su familia que estudiaba medicina, y todos los días salía muy temprano con su mochila y bata blanca rumbo a la escuela, pero en la verdad es que no fue aceptada en esa Facultad. Al final, su mentira se descubrió y al sentirse avergonzada estudió la carrera, hoy es médica y ejerce su profesión. ¿Por qué mintió durante tanto tiempo?

Todos en algún momento hemos mentido por alguna razón, y es que en la naturaleza también existe la mentira. Por ejemplo, hay organismos que utilizan el camuflaje para que los depredadores no los devoren, y esto es una forma de mentir, dijo Dolores Mercado Corona, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Charles Darwin planteó que sobrevive el más apto, y en este caso la mentira ha ayudado a subsistir desde insectos, peces e incluso a animales que fingen ser otra cosa. Se trata de una forma de supervivencia.

Entre los humanos la mentira funciona para relacionarse entre ellos mismos, además, es un mecanismo de protección. Sin embargo, decir la verdad es un valor para respetar a los demás. De hecho, en algunos casos mentir en exceso podría ser un trastorno psicológico llamado mitomanía.

¿Cómo distinguir a un mentiroso de un mitómano?

De acuerdo con Dolores Mercado, un mitómano dice mentiras porque vive insatisfecho con su realidad y en casos extremos llega a creerse esa invención.

Tiene baja autoestima y considera que sus capacidades no son bien aceptadas por la sociedad. Además, se crea una imagen para ser aceptado, e incluso se vuelve un personaje histriónico. “Son personas muy seductoras y atractivas”.

De hecho, para los mitómanos mentir es un hábito y se relaciona de acuerdo a su propia realidad. Una de sus principales características es que sufren de ansiedad y la mitomanía es una estrategia para disminuir ese sentimiento negativo.

De esta forma afrontan el ambiente social y físico de una forma más tranquila. Sin embargo, un mitómano está inconsciente de sus falacias y en algunos casos se cree su propia invención.

En cambio un mentiroso utiliza este método para obtener un fin que lo beneficie. Es decir, la falacia se convierte en un instrumento para obtener la recompensa que requiere.

Por ejemplo, una persona que es capaz de engañar a su pareja con otra durante 15 años es un mentiroso o antisocial, que busca obtener un fin a través de su mentira.

Causas del mitómano

A decir de Dolores Mercado una de las causas para que una persona sea mitómana ocurre durante la crianza, pues seguramente no hubo una socialización apropiada.

Los padres no corrigieron los desvíos de la realidad en el niño o niña, quienes crean fantasías. De hecho, una de las funciones de la educación es retroalimentar a los pequeños y ponerles los pies en la tierra.

Otro punto fundamental es la falta de empatía. Por ejemplo, cuando se dice una mentira para lograr un objetivo se pasa por los derechos de los demás de conocer la verdad, pero cuanto existe empatía y respeto eso inhibe decir falacias.

Pero el mitómano tiene una necesidad más fuerte que la empatía, ya que necesita crear una buena relación con los demás. Es “paradójico” porque plantea objetivos para brindar una buena imagen, y cuando sus mentiras son descubiertas las personas ya no lo aceptan. “Tiene un alto costo social”.

¿Por qué continúan con esta dinámica? Piensan que dan la imagen ante los demás que ellos mismos creen. “Si yo digo una mentira y la gente se da cuenta me irá muy mal, y en un futuro me cuidaré de no caer; pero un mitómano vive en su mundo separado de la realidad y continua con lo mismo”.

En algunos casos, los mitómanos se vuelven muy hábiles en la creación de una realidad paralela y pueden engañar a las personas durante lapsos muy largos.

¿Cómo salir de este trastorno?

Para ayudar a un mitómano es necesario que la persona tenga deseos de cambiar, si no quiere será tiempo perdido. Si tiene una fuerte motivación para cambiar y pide ayuda, se puede hacer algo.

Con una terapia bien hecha en colaboración con el terapeuta y las personas que lo apoyan se logrará un cambio, concluyó la académica universitaria.

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