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Osteoporosis, la amenaza silenciosa.

Por Constanza Soria

Cuando se habla de osteoporosis, enfermedad que se caracteriza por el aumento de la fragilidad ósea, que es causa importante de morbilidad y una significativa carga económica a nivel mundial, se piensa inmediatamente en adultos mayores como las principales personas afectadas, sin embargo, es en la infancia y en la adolescencia cuando se puede gestar ésta enfermedad.

Se considera que tan sólo en un lustro más, la mitad de la población estadounidense mayor de 50 años estará en riesgo de sufrir fracturas osteoporóticas, con lo que esta situación conlleva en pérdida de recursos en todos los ámbitos, desde la economía, por supuesto, dado que las personas lesionadas demoran un promedio de seis semanas en reincorporarse a la vida laboral, aunque sea trabajando desde sus casas. Además de las pérdidas en materia de salud, ya sea que se requiera o no de una cirugía para aliviar la fractura, el costo de los tratamientos, medicinas y terapias de recuperación son gastos fuertes que desde luego no están programados.

Mucha tinta ha corrido para alertar acerca de el riesgo de ser un número más que engrose las estadísticas de víctimas de osteoporosis, sin embargo, se ha dejado de lado el aspecto de la prevención.

Al considerarse la fragilidad de los huesos como una consecuencia inevitable del envejecimiento, no se ha puesto atención en el cuidado que debe tenerse durante las primeras dos décadas de la vida de las personas y no se ha tomado conciencia del importante rol del pediatra, dado que en gran medida sus indicaciones acerca de los alimentos que deben consumir los bebés, los niños, y en ocasiones los adolescentes son fundamentales para fortalecer los huesos.

Estudios recientes muestran un dramático incremento de osteoporosis entre los latinos que residen en Estados Unidos.

Cifras de una extensa investigación llevada a cabo por la Fundación Hispana de California para la Osteoporosis –CHOF por sus siglas en inglés- indican que dicha enfermedad no ha sido debidamente diagnosticada entre los hispanos de ese estado, así como tampoco los casos en aumento de baja densidad ósea.

No obstante que los hijos de los inmigrantes latinos nacidos en este país tienen acceso a más información acerca de la importancia de tener una dieta balanceada para prevenir enfermedades, también están expuestos al bombardeo de anuncios de la llamada comida chatarra, invitando a consumir alimentos sin valor nutricional.

Las estadísticas muestran que una gran parte de la población hispana no tiene una ingesta adecuada de alimentos que le permitan mantenerse en buen estado de salud, se detecta una tendencia generalizada a consumir frecuentemente platillos que se preparan friéndose en aceite, así como demasiado pan y tortilla.

La buena noticia es que se están implementando programas para evitar que la osteoporosis siga en aumento, no sólo entre los inmigrantes sino entre la población en general, éstos están diseñados tomando en cuenta las diferencias culturales para poder llegar efectivamente al público deseado.

Los avisos de que puede estar padeciendo esta enfermedad son tener dolor de espalda constante, o notar que las vertebras se están colapsando, es decir, cuando es evidente que se esta perdiendo estatura, o se tiene una postura encorvada, y desde luego, la señal más clara es sufrir una fractura.

Sin embargo no hay que esperar a que cualquiera de éstos síntomas hagan evidente que puede estar perdiendo densidad en los huesos, un estudio muy sencillo puede despejar la duda, o en su defecto seguir las recomendaciones del médico para no ser presa de la amenaza silenciosa.

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