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Millennials, ¿La generación privilegiada?

Por Ángeles Vázquez

Ninguna generación ha despertado tantas expectativas, promovido cambios, moldeado la sociedad y despertado tanta animadversión como los llamados Millennials.

Nacidos entre 1980 y el primer lustro después del año 2000, los jóvenes pertenecientes a esta generación representan actualmente una tercera parte de la población total de Estados Unidos, tomando en cuenta que la mayoría está en sus años treinta, no es raro que les dediquen tanta atención y tantos estudios para entenderlos y poder llegar a ellos, dado que están comenzando a desarrollarse en sus carreras y se espera que sean el motor de la economía en las décadas siguientes.

Pero la importancia de los Millennials no sólo radica en el terreno de los números, son, además, la primera generación que creció teniendo acceso a internet en sus años de formación académica, con todas las ventajas que eso significa.

Por si eso no fuera suficiente, los Millennials son la generación que ha tenido más educación, el 61 por ciento de ellos ha realizado estudios superiores, según datos de una investigación realizada por la Oficina de la Presidencia de Estados Unidos; en la que también se afirma que los Baby Boomers, a la misma edad, sólo representaban el 42 por ciento de personas que habían asistido a la Universidad o al College, y otro dato importante, es que los primeros son una generación más diversa, ya que el 42 por ciento de los egresados de instituciones de educación superior se identifican con una raza o grupo étnico blanco-no hispano, casi el doble que los Baby Boomers.

En las décadas pasadas hemos sido testigos de excepcionales avances en tecnología. En lo que se antojaba escena de una película del futuro, en los años 70s los estudiantes podían llevar a la escuela sus computadoras personales y las compañías comenzaron una feroz competencia por ganar ese mercado ofreciendo una mejor plataforma tecnológica en sus modelos de computadora portátil que anunciaban con bombo y platillo cada año.

Dado que estos avances se produjeron durante la infancia de los Millennials, definitivamente incidieron en la personalidad, moldearon su generación, los llevaron a interactuar con la tecnología y sus rápidos avances de una manera creativa, y los acostumbraron a adaptar a sus vidas cotidianas todo lo que sea innovación, lo incluyen desde luego en su mundo laboral.

Estos adultos jóvenes saben que su relación con la tecnología hace especial a su generación, única en términos de manejo de información, desde la escuela primaria han tenido literalmente al alcance de sus dedos, mucha más información que la que tuvieron al alcance los Baby Boomers, o los también llamados Gen X-rs, quienes para hacer una investigación tenían que pasar horas o hasta días buscando en varios libros, periódicos y otros documentos en las bibliotecas; lo que a ellos les toma literalmente segundos, tan solo con anotar una palabra en el buscador de su computadora y oprimir una tecla, las opciones de materiales para consulta son impresionantes.

Y lo mismo sucede con el almacenamiento de dicha información a la que se tiene fácil acceso, en 1980 el primer hard drive con capacidad de almacenamiento de un gygabite que construyó IBM, pesaba 550 libras y costaba cuarenta mil dólares, hoy en día una memoria de 3 terabytes, es decir 3000 veces la capacidad de el primer hard drive- pesa menos de tres libras y cuesta alrededor de cien dólares. Es decir que los Millennials crecieron en un mundo en el que la tecnología parece no tener límites.

También es evidente que los costos de creación y distribución de contenidos digitales ha decrecido considerablemente, por lo que en general la sociedad entera, y sobre todo los Millennials, se han beneficiado del mayor acceso a música –atrás quedaron los enormes discos negros de Vinil que están regresando como moda retro- el mundo editorial cambian se esta transformando a pasos agigantados, -basta ver como las librerías están cambiando se concepto mercantil y ya no sólo basan su éxito comercial en la venta de libros impresos.

Varios estudios coinciden en afirmar que esta realidad crea oportunidades para la generación de los Millennials y los convierte en pioneros de una forma nueva de creación, de producción y desde luego de consumo de tecnología y al menos una de las investigaciones acerca de esta generación encontró que más de la mitad desean iniciar su propio negocio; no está en sus planes trabajar para alguien más, desean ser sus propios jefes y manejar su tiempo con total libertad.

Este panorama casi ideal de no tener que asistir forzosamente a la oficina y poder trabajar ocasionalmente desde la casa, permite que se aproveche el tiempo que se consumiría en transporte, también se puede trabajar mientras se viaja en los trenes y en los aviones como resultado de los avances tecnológicos antes mencionados y que han puesto a trabajar en su beneficio, sobre todo, los Millennials.

No obstante estar en los primeros años de su vida laboral, muchos miembros de esta generación ya son reconocidos hombres de negocios, que además de producir empleos, contagian su espíritu empresarial a través del uso de sus computadoras y el amplio acceso a los celulares y al internet. Los investigadores sociales atribuyen a los Millennials el haber cambiado la forma en que se interactúa socialmente, aunque algunos expertos en otros campos del conocimiento como la psicología por ejemplo, no están de acuerdo en que ha sido para bien, ya que usan las redes sociales mucho más que las personas de otras generaciones, con lo que implica en cuanto despersonalización del individuo, son proclives a dormir con el celular junto a la almohada o en el mejor de los casos en la mesa de noche.

Económicamente los Millennials aspiran, de la misma manera que todas las demás generaciones tener un ingreso suficiente para darles una vida cómoda a sus hijos, y las mujeres esperan tener el mismo ingreso que los hombres cuando se trata de desarrollar el mismo trabajo.

Herederos del bienestar económico de la nación que generaron los Baby Boomers y la Generación X, los Millennials se interesan por conservar y mejorar su calidad de vida, valoran estar cerca de la familia y los amigos, tener tiempo libre para recreación y esparcimiento, así como trabajar en empleos creativos para causar buen impacto social para bienestar en sus hijos y de sus comunidades.

Son el sector que más ha invertido en capital humano, es decir el que más se ha preparado para obtener un empleo que les permita seguir manteniendo el buen nivel de vida que la mayoría de éstos jóvenes han tenido durante su infancia y su adolescencia, incluso han contraído deudas para pagar estudios superiores.

En la actualidad la deuda de los estudiantes de College y Universidad rebasa en este país el trillón de dólares. Esto desde luego representa una desventaja porque estas deudas son un ancla que les impide despegar facilidad en sus primeros años de empleo, sin embargo, están mejor preparados para ingresar al mundo laboral que sus padres y sus abuelos.

Sin embargo, parece haber que una animadversión que tiende a generalizarse hacia éstos jóvenes adultos, en la prensa y en la televisión se escuchan palabras como “odio y desdén” cuando se habla de los Millennials, e incluso algunos periodistas se han dado a la tarea de investigar las causas de estos sentimientos poco afortunados para los miembros de la generación en cuestión, al grado que algunos de ellos no desean ser etiquetados o reconocidos de esa manera.

Quienes operan en el mundo de los negocios y la economía dicen que es simplemente envidia, porque antes el blanco de los anunciantes y de las grandes compañías de ropa, de bienes y servicios realizaban sus campañas para llegar a los Baby Boomers y a la Generación X, por más de tres décadas habían sido los consentidos y todos los tomaban en cuenta, todos querían saber qué pensaban, cuáles eran sus gustos, sus expectativas en todos los ámbitos, desde cuál era su concepto de éxito en la vida, en cuanto al manejo de sus finanzas, relaciones de pareja y desde luego la industria del entretenimiento.

Concientes de que en su momento también detonaron cambios en la sociedad, con su lucha por los derechos civiles y los espacios que ganaron en el tema de género empujando duro por echar por tierra las diferencias, los Baby Boomers, quienes son en general los progenitores de los Millennials, deploran haber perdido su preponderancia como sector de mayor interés en la sociedad y consideran casi una derrota que sus valores, sus posiciones políticas y, en general, su forma de aprehender la vida se hayan perdido, por jóvenes que desde su punto de vista no merecen el bienestar del que han disfrutado, en muchas ocasiones, desde temprana edad.

Los Baby Boomers miran con desagrado el hecho de que su ética de trabajo y esfuerzo para tener éxito en la vida no haya trascendido a otras generaciones y en el caso de los Millennials, que sientan que merecen todo el bienestar que han disfrutado, sin haberse esforzado.

Las estadística muestran que los Baby Boomers y algunos miembros de la Generación X tuvieron que trabajar para procurarse una educación superior, en la cultura del esfuerzo era loable el hecho de trabajar y estudiar, cosa que definitivamente los Millennials no consideran necesario hacer, definitivamente prefieren dedicarse de lleno al estudio y cuando las circunstancias económicas no son favorables para ello, prefieren pedir préstamos a los Colegios y Universidades, no obstante que esa deuda los jale hacia atrás en el momento de iniciar su vida laboral.

El aborrecimiento hacia estos adultos jóvenes se centra con frecuencia en la noción que no son tan duros o decididos, que han tenido una vida muy regalada que no se merecen, ya que el bienestar que disfrutan se logró a partir de sacrificios que realizaron los Baby Boomers y la Generación X, sin embargo hay quienes pretenden ser más objetivos afirman en su defensa que también han puesto su cuota para el crecimiento de la nación y que en vez de despreciarlos o criticarlos por sus actitudes, que pueden leerse como displicencia o exceso de pragmatismo, hay que acercarse a ellos para entender sus dinámicas de vida, teniendo en cuenta que es la generación más educada en términos académicos, es evidente que entre más se les apoye para que sean productivos será mejor para todos, pueden ser la generación más exitosa del país si se les entiende y se les acoge de buena manera en la oficina o el lugar de trabajo.

Según información de la Revista Forbes, numerosas compañías han tenido que repensar cuál es su misión y cuáles son sus valores, para poder llegar a este sector de la población y hacer que el trabajar para dichas empresas les parezca atractivo. A los Millennials les interesa el sentido social del trabajo que desempeñan, por lo tanto, si se desea atraer su talento hay que esforzarse en reprensar la compañía para que ésta tenga futuro.

Forbes recomienda a los dueños de empresas ponerse en la cabeza de los jóvenes que desea contratar, dado que para los miembros de esta generación, es prioritario trabajar para una compañía involucrada en una causa con un sentido social y que tenga un impacto positivo en el mundo.

Los Millennials han tomado parte en importantes transformaciones, desde modificar la forma de comunicarse a través de la tecnología; la forma de ser padres, fieles a su máxima de no comprometerse en nada que implique perder su libertad ideal y su calidad de vida, los miembros de esta generación ha retrasado la edad de tener hijos y no tienen ningún problema en cambiar los roles de quién es el que se queda a trabajar en casa y hace cargo de los niños, aunque esta práctica la iniciaron los Baby Boomers, ellos han adoptado con mayor frecuencia la fórmula de que sea el padre quien atiende las necesidades de sus hijos pequeños.

Otro aspecto que han retrasado, pero éste no debido a su espíritu independiente, sino a la situación en general del mercado de bienes raíces, es la compra de una casa; con base en los análisis que se han hecho de esta generación, la proyecciones acerca de la obtención de una casa propia no son muy favorables, los Millennials tienden a casarse menos y más tarde, eso está transformando también la tradición de que a los 18 años los jóvenes se iban de la casa de los padres, se ven actualmente personas de más de 25 años que siguen teniendo un espacio en la casa de sus padres o que comparten el departamento con amigos.

Mucho se especula acerca de si estos cambios que han generado los Millennials serán permanentes, los científicos sociales apuntan en que su futuro depende en gran parte en las políticas de los próximos gobiernos en áreas específicas como educación, vivienda y tecnología, así como las políticas económicas que se implementen para la creación de empleos para el perfil de estos jóvenes, así como el aumento de los salarios.

Aunque los retos que tienen por delante no son nada fáciles, los analistas políticos y científicos sociales coinciden en que no hay una generación que esté más preparada que los Millennials para librarlos exitosamente, tienen amplio conocimiento sobre manejo de tecnología, mucho mayor nivel de educación formal, son diversos y tolerantes. Tienen todo el potencial para triunfar y hacer crecer la economía de éste país en las décadas por venir, desde luego si las políticas económicas se los permiten

Millennials Latinos y Elecciones.

En este escenario de promesas y críticas hacia el poco aprovechamiento de su potencial acerca de los Millennials ¿en dónde quedan nuestros jóvenes latinos?

Rumbo a las elecciones del 2016, y siendo un sector de población importante como capital político, una vez más las miradas de los candidatos se dirigen a ellos y hacen promesas basadas en aliviar sus mayores retos de vida cotidiana, comenzando por el tema Migratorio.

La mayoría de los Millennials Latinos no están interesados en participar activamente en política, preocupados por resolver los retos que les impone la vida cotidiana. No obstante que más de un millón de éstos nacieron fuera, ya se han naturalizado y podrían votar, aún están indecisos si asistirán a las urnas en noviembre próximo ante la duda de que su voto realmente cuente, dada la cadena de promesas incumplidas que los candidatos a la presidencia de Estados Unidos hicieran a sus padres en tiempo de campañas, en el pasado.

Según datos de un estudio del Pew Center, los Millennials comprenden casi la mitad de todos los latinos que pueden votar en éstas elecciones, además de los que se naturalizaron, otros casi tres millones de jóvenes de origen hispano alcanzaron la edad para ejerce ese derecho en este año.

Para los especialistas toda la elección gira en torno a quién puede alcanzar a los Millennials Latinos y la clave para lograrlo es inclusión. La pregunta es cuál de los candidatos será capaz de proponer una agenda en la que no sólo se comprometa a lograr una cuota de beneficios que alivien temporalmente sus problemas, sino que esté dispuesto a integrarlos en su trabajo cotidiano como una prioridad sin fecha de caducidad.

Otro inconveniente es que en general la mayoría de los Millennials son estudiantes y no votan; o no se toman el tiempo para ir a las urnas, o depositan el voto en blanco. Además de que es un problema que puedan registrarse dado que pasan 9 meses fuera de sus casas, viviendo en los dormitorios de sus Colegios y Universidades.

En el caso de los Millennials Latinos no son primera generación de inmigrantes, son mayoritariamente bilingües, están asimilados a la cultura del país, pero aún valoran la conexión emocional con su herencia cultural, y su propia realidad les puede inyectar interés por participar activamente en política, si se les convence de que su voto es útil y de que les va a dar voz.

Bernie Sanders ha conectado muy bien con la generación en general, sin embargo no ha puesto especial interés en llegar a los latinos, lo que si ha procurado hacer Hillary Clinton.

Más allá del juego de cuotas de inclusión de minorías, los hispanos llevan mucho camino recorrido en su integración, su voto es importante en la medida en que tomen conciencia de que su participación podría fortalecer a la comunidad y no solamente a una cuantas organizaciones o personas aisladas. Un estudio del Pew Hispanic Center encontró que los Millennials Latinos –los olvidados—están listos para escuchar y que ninguno de los candidatos tiene realmente ninguna conexión real con los jóvenes hispanos, quienes no necesitan el guiño de los candidatos al comenzar a hablar en español, sino que entiendan realmente cuáles son sus retos, quieren escuchar propuestas y agendas realistas, no promesas de campaña que más tarde no puedan sacar adelante por el equilibrio de fuerzas desfavorable después de la elección.

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