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¿Podrá por fin ganar el Cruz Azul?

El psicólogo Carlos Vázquez Villegas comparte algunos consejos que podrían ayudar al Cruz Azul a ganar la final y la doctora Patricia Martínez Torreblanca reflexiona sobre las aficiones y el verbo cruzazulear
[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_video link=”https://youtu.be/C6wnrc-iNK8″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_video link=”https://youtu.be/yA_iQLa1vr8″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hay un lugar y ese lugar es el primero. Nadie habla de los subcampeones, nadie habla del tercer lugar, nadie habla del que anotó más goles, señala la doctora Patricia Martínez Torreblanca.

Diez finales perdidas, 23 años sin ser campeón, una afición aferrada a la esperanza, a los recuerdos, a las imágenes del último campeonato en 1997. Hay que sumarle, además, el verbo cruzazulear, los traspiés, los errores en los últimos segundos que los han dejado en la orilla.

Carlos Vázquez Villegas, psicólogo de la Dirección General del Deporte Universitario de la UNAM, afirma que estamos muy acostumbrados a ver el deporte en términos de resultados, de medalla y de trofeos. “El deporte así es, pero tenemos que cubrir al atleta. Es lo más importante de lo menos importante, es lo menos importante una medalla. Ahí va a quedar en la historia, lo más importante es lo que estás haciendo, lo que hiciste, lo que estás haciendo con tu familia, lo que querías hacer hace 20 años y hoy estás logrando”.

En su experiencia como asesor de equipos de alto rendimiento acota que el rival construirá una narrativa para recordarle al Cruz Azul que su camino es el de la derrota: “en tribuna tratará de que se vea como un hecho por la historia que tienen atrás”. Afirma que es difícil hacer magia de un día a otro, la parte mental es un proceso, como todos, que lleva su tiempo.

Aconseja al equipo azul lo siguiente: “tendríamos que ver de manera objetiva los números a favor y ese es un trabajo estadístico. La realidad de cualquier persona se presenta y nos pone en nuestro lugar cuando vemos números, porque los números no engañan y en este sentido de esta labor lógica, inteligente, de poner los pies en la tierra, yo les hablaría a mis jugadores de lo que sí son número reales. No quiero tapar el sol con un dedo, pero, por ejemplo, desde el 70-71 el Cruz Azul está en el segundo lugar de finales jugadas”. Y al igual que el América han perdido 10.

Precisa que el objetivo es generar confianza, de generar esa seguridad que los deportistas requieren. Hay que buscar la forma de minimizar la presión. No la puedes eliminar porque es parte del juego, es parte del deporte, está presente, pero la premisa del psicólogo es eliminar cualquier fuente de estrés que pueda generar ansiedad en los deportistas y para eso son las concentraciones.

“Yo les quito el peso de un campeonato, de una final y les hago ver que en realidad van a una fiesta, van a un evento que han soñado toda su vida. Les digo: ganar es la cereza del pastel, pero lo demás ya está hecho”

Dice que se puede minimizar el impacto de la emoción, cómo te vas a estar hablando durante todo el partido, cómo te vas a estar hablando durante la falla, ante el error, qué pensamientos estás poniendo, qué ideas, qué diálogos y sobre todo, “algo que para mi es esencial es que cada deportista salga, cada jugador salga a jugar una final, un campeonato, con objetivos individuales. Concentrado en la ejecución más que en el resultado. El resultado afuera no lo controlo, pero sí lo que tengo que hacer. Primero para ganar vas a tener que ganarte a ti como deportista y eso a su vez permitirá que la probabilidad de ganarle al otro jugador o al otro equipo aumente, pero no va a suceder si no te ganas primero a ti. Es el gran error de los deportistas, querer ganar afuera, antes”.

¿Qué entendemos por el fracaso?

El fracaso es el malogro o el resultado de algo que te sale mal. En el mexicano tenemos mucho esa narrativa simbólica del ya mérito. En el ámbito del futbol está muy respaldada con hechos fehacientes de la vida de la selección nacional de futbol donde ya casi llegamos, ya casi lo logramos, indica Patricia Martínez Torreblanca, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Recuerda que la liga del futbol mexicano no representa el logro de todo un campeonato. Hay un encuentro que representa el triunfo o el fracaso. “El verbo cruzazuzalear es un derivado del periodismo deportivo que incluso la RAE lo incorporó, pero no del todo, está en un impasse, en una transición a ser incorporado y forma parte de esta narrativa jocosa y de esta narrativa de acostumbrarnos a: no lo logré, pero hice mi mejor esfuerzo. Es una narrativa propia del mexicano”.

En esta narrativa de los triunfos, precisa, siempre hay una especie de suerte, de acompañamiento místico, mágico y es algo muy extendido en los deportes en el mundo. “Este componente de la suerte hace que no sea tan doloroso, tan fuerte y tan terrible tener una derrota y decir la cruzazuleé. Yo creo que hace mucho tiempo que el Cruz Azul no llegaba con tantas expectativas de lograrla. Si ahora no lo logra yo creo que definitivamente va a quedar incorporado a la RAE la cruzazuleamos”.

La afición

Respecto a la afición, la doctora Torreblanca afirma que hay arraigo territorial, por narrativa, identificación con los jugadores, con las estrellas, con la marca, con la forma de jugar y esto es como el proceso de socialización que tienen las familias. “Los procesos de socialización de las aficiones deportivas son importantes. Hay todo un entorno familiar, de amigos y de prácticas que se asocian a un equipo de futbol y al asociarse a un equipo de futbol es como lo que llaman los estudiosos del deporte: es el aguante. No importa que mi equipo sea el malo, el último, yo soy aficionado de corazón, yo tengo aguante porque eso habla de mi lealtad”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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