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Aves carroñeras: héroes con mala cara

Fernando Guzmán Aguilar / Myriam Nuñez

¿Sabías que el cóndor de los Andes que aparece junto al águila real en el escudo de la Universidad Nacional Autónoma de México es un buitre?

Existen buitres en el Viejo y Nuevo Mundo, y aunque comparten funciones ecológicas similares, descienden de diferentes ancestros. Respecto a los que habitan en el continente americano, pertenecientes a la familia Cathartidae, el doctor Adolfo Gerardo Navarro Sigüenza, académico de la UNAM y curador de aves del Museo de Zoología de la Facultad de Ciencias, nos explica:

“En nuestro continente hay dos grupos de buitres: cóndores y zopilotes, aves rapaces que durante su evolución se han especializado en alimentarse de carne putrefacta. Son carroñeros”.

Estas aves, gracias a tener la cabeza desnuda, pueden alimentarse de la carne en descomposición de grandes vertebrados sin infectarse con bacterias patógenas. “Son muy resistentes a microorganismos que a nosotros nos causan, por ejemplo, botulismo”.

La falta de plumas en la cabeza también les sirve como mecanismo de termorregulación, perdiendo calor a través de una piel muy vascularizada.

Otra característica notable de los buitres es su vuelo en círculos sobre cadáveres de animales. Con unas alas muy anchas, aprovechan las corrientes de aire caliente que suben del suelo para planear como papalotes, sin apenas mover las alas. Como otras aves rapaces, también tienen una vista muy aguda.

Cóndores de América

Existen dos especies de cóndores en América, el Cóndor de los Andes y el Cóndor de California, uno endémico de Sudamérica y el otro de Norteamérica (su distribución original abarcaba Canadá, Estados Unidos y México).

Debido a la caza indiscriminada, envenenamiento y destrucción de su hábitat, la población de cóndores de California estuvo al borde de la extinción en los años cincuenta del siglo XX, reduciéndose a tan solo veintidós ejemplares. En los años ochenta se capturaron todos los ejemplares restantes para un programa de recuperación en cautiverio, siendo posteriormente liberados en áreas donde históricamente han habitado en Estados Unidos y México.

En la actualidad, la población de cóndores de California es cercana a los 500 ejemplares, de los cuales alrededor de 300 se encuentran en libertad. En la Sierra de San Pedro Mártir, Baja California, se liberaron algunos ejemplares y existe un programa de conservación de la especie mediante el cual ornitólogos mexicanos y estadounidenses hacen un seguimiento de unos cuarenta individuos.

Ambas especies de cóndor son aves de enorme tamaño, habitantes de zonas montañosas y escarpadas desde las que despegan y aprovechan las corrientes ascendentes de aire para volar y planear. Los cóndores son los primeros en alimentarse de animales muertos debido a su fuerza para romper la piel y la carne. Posteriormente, los zopilotes se alimentan de las vísceras.

El buen olfato de los zopilotes

En México, como en otros países de América, existen zopilotes con cabeza color negro o pardo muy oscuro, siendo el más común el del género Coragyps, así como zopilotes con cabeza roja y amarilla, ambos pertenecientes al género Cathartes. Sin embargo, la especie más espectacular habita en las selvas y se conoce como Zopilote Rey. A diferencia de las otras especies, su plumaje es blanco y su cabeza desnuda es muy colorida.

Una peculiaridad de los zopilotes de cabeza roja y amarilla es su buen olfato. Al volar cerca de los árboles, pueden captar los olores de cadáveres de animales en descomposición gracias a su sentido del olfato muy desarrollado.

Reciclado global de nutrientes

Los buitres, tanto los de América como los de Europa, desempeñan una función ecológica fundamental al “ocupar el nivel más alto de las cadenas tróficas”. Entre las funciones destacan:

  1. Realizan un reciclado global de cadáveres en todos los ecosistemas del mundo.
  2. Mantienen el flujo de nutrientes y los reintroducen al ciclo ecológico.
  3. Previenen la creación de focos de contaminación e infección en ambientes naturales y basureros.

Plomo a zopilotes

Los zopilotes son muy susceptibles a la contaminación. Al comer presas muertas con disparos de escopeta, ingieren plomo. También se intoxicán cuando se alimentan de cadáveres de ganado que han sido administrados con ciertos medicamentos o de animales envenenados con pesticidas.

Además, la contaminación, el atropellamiento al comer animales muertos en las carreteras y la cacería también representan un peligro para sus poblaciones. Ocasionalmente son cazados por temor a que ataquen al ganado o a animales pequeños, aunque en algunas ocasiones sí atacan a las gallinas.

El ave bicéfala

Aunque no tengan la misma importancia que el águila, el jaguar y el quetzal en las cosmovisiones mesoamericanas, el zopilote y el cóndor también forman parte de creencias y ritos prehispánicos. Estos animales están asociados a ideas sobre la enfermedad y la muerte debido a su hábito de alimentarse de cadáveres. Sin embargo, también se asocian con la limpieza y purificación por su capacidad de eliminar la podredumbre, y con el poder gracias a su tamaño y majestuoso vuelo que les permite abarcar vastos territorios.

En el escudo de la UNAM, el águila mexicana y el cóndor andino se fusionan en un ave bicéfala que simboliza la unión y la identidad de los pueblos de América Latina.

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