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Infartos y derrames cerebrales: causas y consecuencias

Fernando Guzmán Aguilar

El evento vascular cerebral (EVC) es un problema de salud pública. En el mundo es la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacidad adquirida en adultos. En México es la quinta causa de muerte.

El EVC es un síndrome clínico, principalmente de origen vascular, en el que se desarrollan ciertos signos neurológicos focales que persisten por más de 24 horas.

Hay dos tipos de EVC: isquémico y hemorrágico, dice la maestra Ana María Escalante Gonzalbo, quien en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM ha desarrollado con su equipo aplicaciones interactivas para la rehabilitación de los pacientes que sufren un EVC.

El EVC isquémico o infarto cerebral ocurre por un bloqueo a una arteria. Entonces la sangre ya no fluye a las zonas ubicadas más allá del punto de obstrucción y las neuronas comienzan a morir por falta de oxígeno y glucosa.

El EVC hemorrágico o derrame cerebral sucede generalmente por un aneurisma o malformación de una arteria que al romperse interrumpe parcialmente el flujo sanguíneo y derrama la sangre que resulta tóxica para las neuronas.

Aunque el aumento y la incidencia de EVC va de la mano del envejecimiento (tener mayor edad es un factor de riesgo de las enfermedades crónico degenerativas), hay otras causas de infarto y derrame cerebral: hipertensión arterial, diabetes, aterosclerosis, obesidad, enfermedades del corazón, tabaquismo y sedentarismo.

<h2>Cada cinco segundos un EVC en el mundo</h2>

Según la Organización Mundial de la Salud, cada cinco segundos ocurre un EVC en la población mundial. De 15 millones de personas que sufren infartos o derrames cerebrales, cerca de cinco millones fallecen y cinco millones quedan con una discapacidad severa.

En México ocurren alrededor de 170 mil infartos cerebrales al año. En promedio, unos 500 al día, según el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Entre 20% y 30% de quienes sufren un EVC fallecen. Y, entre los que sobreviven, 60% tienen secuelas que pueden durar toda la vida y un 30% se vuelve completamente dependiente para la realización de sus actividades.

Tanto en los EVC isquémicos como en los hemorrágicos mueren varios millones de neuronas. Ciertas secciones del cerebro se ven afectadas por esta falta de suministro de oxígeno y glucosa. Las consecuencias dependen del tipo de evento vascular cerebral y del tiempo que tarde el paciente en ser atendido, así como de las dimensiones y la ubicación de la lesión.

El EVC tiene consecuencias motoras en el 80% de los casos; causa hemiparesia o parálisis de un lado del cuerpo. El porcentaje de las afectaciones cognitivas (a la atención, la memoria, el lenguaje y el procesamiento de información —se vuelve más lento—) es variable: entre 20% y 80% de los casos. Y las afectaciones emocionales (depresión y ansiedad) se presentan en el 33% de los pacientes.

Afortunadamente, señala Escalante Gonzalbo, gracias a los avances de la medicina, se ha logrado disminuir la mortalidad por un EVC. Por eso, lo que más preocupa es poder brindar una atención de rehabilitación oportuna y eficaz.

Las discapacidades por un EVC pueden volverse permanentes si no se aplica una rehabilitación oportuna y con la suficiente frecuencia. En algunos casos, los sobrevivientes al evento se vuelven dependientes de otras personas para poder realizar cualquiera de sus actividades.

Un EVC impacta no sólo a quien padece un infarto o derrame cerebral, sino a la familia y al cuidador. Además, si el paciente era un sujeto económicamente activo, afecta también a su productividad.

Simulación de terapias

Por eso la rehabilitación juega un papel muy importante para que los pacientes puedan recuperar sus actividades cotidianas o al menos sigan siendo independientes.

“Ahí podemos intervenir”, dice Escalante Gonzalbo. En el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Aplicaciones Interactivas para la Neuro-rehabilitación (LANR), del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, ella y sus colaboradores han desarrollado videojuegos que, utilizando sensores de posición y movimiento, simulan las terapias de rehabilitación que se aplican a quienes presentan secuelas motrices o cognitivas a consecuencia de un daño neurológico, como el provocado por un EVC.

Los videojuegos están diseñados para que el paciente siga su terapia de manera independiente, vía telerrehabilitación. Así, desde casa, puede realizar la terapia con más frecuencia de lo que normalmente ocurre con las terapias convencionales.

De esta manera, puntualiza Escalante Gonzalbo, el cerebro reaprende tareas que perdió por el daño neurológico causado por un infarto o un derrame cerebral.

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