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La vida después de las Ordenes Ejecutivas del Presidente Obama

Cuatro Pasos rumbo a la Integración

(1)Es la hora de actuar (2) Las falsas ilusiones y los fraudes (3) Las obligaciones personales (4) Los que quedan fuera

Por Oscar Luna

Si bien es claro que los seres humanos somos animales de costumbres y que nuestro comportamiento suele funcionar en círculos que se repiten y repiten por siembre, también es cierto que, casi por definición, los inmigrantes son gente con la fuerza suficiente para vivir grandes cambios. Con el nuevo año llegará, muy pronto, la implementación de nuevas reglas de gobierno en materia migratoria. Y con ellas, una nueva oportunidad rumbo a la plena integración de los inmigrantes a su nueva realidad.

Los anuncios recientes del Presidente Obama abren la puerta a nuevos grandes cambios que, como ha ocurrido ya antes en la historia de este país, definirán las condiciones en que los nuevos Americanos construirán el futuro de éste país.

Qué Estados Unidos tendrá 150 millones de Latinos en pocas décadas, que su influencia económica y política serán enormes, eso no está a discusión; el peso de la demografía es muy claro. Lo que está por definirse, quizá en los próximos dos años, es si está comunidad podrá ganarse –o no, su lugar como una de las grandes corrientes migratorias que han definido la identidad de éste país.

En ese marco apuntamos aquí cuatro grandes temas en esta materia:

  1. Es la Hora de Actuar. El hecho de que “la reforma Oama” fue producto de una decisión política personal del Presidente apunta en dos sentidos:

(a) lo hizo porque le conviene. El peso de la presión pro-inmigrantes, sobre todo entre la comunidad Latina alcanzó para que Obama se atreviera finalmente a cumplir un compromiso de campaña de 6 años atrás. Los 12 millones de votos latinos de la última elección presidencial fueron determinantes.

Por otro lado, (b) la necesidad de una decisión unilateral del Presidente refleja una realidad política en la que hay fuerzas extremistas que se también se benefician de alzar las banderas anti inmigrantes.

El hecho central aquí es que cerca de dos terceras partes de la sociedad cree que es necesaria una reforma integral que lleva más de 12 años congelada en el Congreso, pero que es necesaria aún mayor presión social y política. La elección Presidencial que viene es la mejor oportunidad para ejercerla.

  1. Las falsas ilusiones y los fraudes. La decisión de permitir que por tres años cerca de 5 millones de indocumentados puedan ser protegidos legalmente de una deportación y puedan tener permisos de trabajo generará nuevas dinámicas dentro de las comunidades inmigrantes. Experiencias anteriores permiten esperar el surgimiento de gran cantidad de charlatanes y “expertos” que buscarán abusar de la gente con menos conocimiento de las nuevas reglas del gobierno sobre la materia.

En ese contexto de poco ayudará el ruido y estruendo que el ala extremista republicana pueda generar desde el Congreso en su intento por destruir políticamente al Presidente por actuar en este campo.

En cuanto se anuncien los detalles para la implementación de los anuncios Presidenciales todos debemos hacer un gran esfuerzo por conocerlas y entenderlas. El hecho de que los liderazgos entre la comunidad latina están aún en proceso de consolidación son un gran reto en este campo.

  1. Las obligaciones personales. Independientemente de los detalles técnicos del nuevo anuncio, son bastante claros los ejes de la agenda de los inmigrantes rumbo a la integración.

(a) Debemos mejorar nuestra capacidad de comunicarnos en inglés. Aunque cerca de 3 de cada 4 Latinos son bilingües y casi todos hablamos español en casa, hay todavía unas 10 millones de personas que debemos mejorar nuestra capacidad en el idioma principal de este país.

(b) La integración empieza en nuestro barrio. La participación cívica, desde el nivel micro de nuestro entorno inmediato con nuestros vecinos, hasta un mayor involucramiento con el ámbito escolar ha sido siempre uno de los mejores caminos rumbo a la integración.

(c). El tema de los impuestos. Si bien casi todos los inmigrantes pagan impuestos (está ampliamente demostrado que es mucho más lo que contribuyen a la economía que lo que cuestan en servicios) es claro que se debe hacer un mejor trabajo para demostrarlo. Hay todavía mucho que avanzar en materia de educación financiera y construcción de una cultura de uso racional del crédito.

  1. Los que quedan fuera. Además de su pujante ética del trabajo (por necesidad y convicción) quizá la principal riqueza cultural de la inmigración Latina radica en la fortaleza de sus lazos familiares y comunitarios. A pesar de intentos retóricos para ocultarlo, la solidaridad con los inmigrantes indocumentados es un rasgo central de la comunidad Latina.

De los casi 55 millones de Latinos que viven en Estados Unidos, seguramente entre 7 y 8 millones no tienen sus documentos migratorios en regla. (Obviamente no todos los 11 millones de indocumentados son hispanos). Entre ellos la gran mayoría tiene casi 15 años trabajando aquí (el promedio son 13 años).

Y si bien dentro de las propias comunidades latinas hay también claras muestras de rechazo a ciertas dinámicas como el pandillerismo (una realidad en buena parte de las 2 millones de deportaciones de los últimos años), la posición central entre los latinos en esta materia es muy sólida: de absoluto apoyo a la necesidad de una reforma migratoria integral que beneficie a la mayor cantidad posible de quienes ya viven aquí.

En ese contexto, considerando la implementación de las nuevas reglas, parece claro que un tema político central para los latinos seguirá siendo el migratorio. De mantenerse el apoyo de la mayoría de la población, del otro lado quedan los grupos identificados con la xenofobia y el racismo y con ellos el conjunto radical de legisladores que han convertido a Obama en su peor enemigo. De mantenerse pasivos ante estas expresiones, el sector de centro del Partido Republicano podría perder, quizá por décadas, su relación con el electorado latino.

De cara a la elecciones Presidenciales del año próximo, el voto hispano seguirá siendo minoritario (siguen representando un 17 por ciento de la población y poco menos del 15 por ciento del electorado), pero también podría ser definitorio. Sobre todo si se decide ir a las urnas. Pues, a pesar de sus avances, sigue siendo hoy un segmento con baja participación. En otras palabras, solo mediante la acción y participación de su gente, la agenda Latina seguirá avanzando.

 

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