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Obesidad y cáncer

José Herrera / Myriam Nuñez

Más de 800 millones de personas en el mundo son afectadas por la obesidad. Es una enemiga que no es silenciosa y lentamente va dañando nuestro cuerpo con enfermedades cardiovasculares, alteración en los lípidos, presión arterial elevada y diabetes. La obesidad es un mal que disminuye la calidad de vida e incluso puede ocasionar la muerte, y se ve favorecida por el sedentarismo y la inactividad física.

De acuerdo con la doctora Raquel del Socorro Guillén Riebeling, docente de la Facultad de Psicología de la UNAM, la obesidad se puede definir como “una manifestación biológica clínica, que incluso está clasificada como enfermedad médica”. Guillén explicó que la obesidad se da cuando hay demasiados adipocitos o su tamaño es mayor.

Si bien la obesidad es peligrosa debido a la cantidad de enfermedades que crea, también se debe tomar en cuenta porque, de acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, es un importante factor de riesgo para desarrollar al menos trece tipos de cáncer.

Esta agencia dio a conocer que a mayor exceso de peso hay más riesgo de desarrollar adenocarcinoma de esófago (subtipo de cáncer de esófago), cáncer de mama, de colon y recto, de útero, de vesícula, de estómago (parte superior), de riñones, de hígado, de ovario, de páncreas, de tiroides, meningioma y mieloma (cáncer de células plasmáticas).

Guillén Riebeling afirmó que el cáncer se puede desarrollar por factores biológicos (que un familiar haya padecido algún tipo de cáncer) y un desequilibrio del tejido adiposo, el cual tiene que ver con la obesidad.

La docente explicó que “una persona con obesidad interiormente tiene una disfunción del tejido adiposo, lo cual produce la interacción entre adipocitos y macrófagos con las alteraciones metabólicas que contribuyen a dos grandes condiciones: aumento de factores inflamatorios y de crecimiento”.

Tanto adipocitos como macrófagos tienen una relación cercana en cuanto al tema de la obesidad debido a que ésta se caracteriza por la acumulación de macrófagos en el tejido adiposo que contribuyen a la producción de mediadores de la inflamación, ya sea solos o juntos con adipocitos.

El especialista en patología clínica de la Universidad de Columbia, Stuart P. Weisberg, demostró que a mayor obesidad es mayor el porcentaje de macrófagos en el tejido adiposo.

“La fuerte relación entre el contenido de macrófagos en el tejido adiposo y los indicadores de adiposidad proveen de un mecanismo para el incremento de la producción en el tejido adiposo de moléculas proinflamatorias y de proteínas de fase aguda relacionadas con la obesidad. La acumulación de macrófagos debe incrementar la producción del tejido adiposo de estas moléculas y así contribuir a las consecuencias fisiopatológicas de la obesidad”, manifestó Weisberg en su investigación.

De acuerdo con Raquel del Socorro, el cambio en la cantidad de macrófagos y de adipocitos afecta el sistema hormonal de nuestro cuerpo, lo cual puede producir que “el ejercicio metabólico de nuestro organismo se reduzca y se tenga la propensión a desarrollar cáncer”.

“El organismo hace un esfuerzo extra porque trabaja y busca conservar la vida con obesidad y con cambios hormonales, entonces estas modificaciones propician el cáncer porque cambian los niveles de insulina, del factor de crecimiento y de las hormonas sexuales. El riesgo de presentar cáncer aumenta cuando la persona tiene peso excesivo”, agregó la docente, autora del libro Psicología de la Obesidad: Esferas de Vida, complejidad y multidisciplina.

Obesidad y su influencia en el Covid-19

Algunos estudios señalan que hay una relación entre el Covid-19 y la obesidad y sugieren que los sujetos con obesidad tienen mayor posibilidad de ser hospitalizados o de desarrollar consecuencias graves que llevan a la muerte, en caso de adquirir este virus. De igual forma, científicos franceses determinaron que aquellos con obesidad severa requieren de ventilación mecánica invasiva con más frecuencia en comparación con pacientes delgados.

Ante estos datos, Guillén Riebeling manifestó que hay una relación estrecha entre el virus del SARS-CoV 2 y la obesidad. “La masificación del virus del COVID se da en personas que tienen factores de riesgo, como diabetes, hipertensión, tabaquismo y obesidad. Juntos, obesidad y COVID, hacen que el riesgo sea altísimo y el número de defunciones terrible”, explicó.

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